miércoles, noviembre 19, 2008

El viejo y el mar (Ernest Hemingway)


-¡¿ Cómo? No te gusta, pero sí es un clásico!

-Ya, pero no me gusta.

-Pero, pero, ¡es un clásico!

-Y dale, como si es congoleño no me gusta y punto.

La indignación de mi propia conciencia tengo que soportarla cada vez que un libro bueno no me gusta. Es farragoso y agotador convencerla de que la lectura es muchísimas cosas menos una obligación. Sí, hay clásicos que no me gustan. Uno no puede rasgarse las vestiduras por oír esto. Bueno puede rasgárselas pero que no culpe de ello al lector. La lectura de un libro depende de tantísimos factores ajenos a él mismo que sería imposible enumerarlos todos (imposible y cansino). Y como el contexto cambia, también ese cansancio que me embargaba al leer tal o cual libro puede cambiar. Eso es una de las maravillas de la literatura: que el libro siempre te espera. Para qué destrozarlo y destrozarte leyendo a contrapelo algo tan bueno que dentro de unos años disfrutarías leyendo. Y sin embargo por el tintineo asmático de que es un clásico y me tiene que gustar le niego al libro su capacidad de conquista.

Defiendo a capa y espada, con tintes de honor y de hazaña la lectura de los clásicos. Porque son los libros que dejan huella, porque siempre puedes volver a ellos, porque en definitiva trasmiten más del hombre que páginas y páginas de sociología.

Pero también defiendo que la literatura es placer, es dicha, es encuentro gozoso con el libro, el escritor y los personajes y que muchas veces ese encuentro puede y debe esperar.

Todo esto viene porque quería hablaros (querido público) de el viejo y el mar, un libro que leí y que siendo como es corto me costó un mundo terminar. Lo hice y recuerdo la lectura como una batalla sin cuartel: el cansancio y el deber, páginas y páginas y páginas. Pero yo no estaba ahí, estaba en el final, en verlo terminar, en lograr acabar con él y poder decir:

                               -me leí el viejo y el mar, oh sí un clásico.




A la hoguera con él pensaba por dentro. ¿Valió la pena? Aun a riesgo de contradecirme he de reconocer que sí. Los clásicos también tienen eso. Exigen porque dan, cuestan porque trasmiten, fomentan un vacío de fuerzas porque te llenan de ideas. El viejo y el mar dejó en mí un cansancio infinito pero también la posibilidad de volver a él algo más tarde. Volver y darme cuenta que mi cansancio al leer era el mismo que el del viejo al perseguir el pez, que mi logro al acabar era similar al suyo por tener a su presa: íntimo. Nadie se dio cuenta de que un viejo y decrépito pescador daba su vida por atrapar a su pieza. Igual que nadie se dio cuenta de que yo daba mi tiempo por leerme el viejo y el mar.

¿Conclusiones del libro? Vale la pena aunque cueste, porque es un clásico. Pero si lo empezamos y nos puede no pasa absolutamente nothing, porque con el tiempo nos acabará conquistando por que es un clásico.

Un último consejo: Intenta leer este libro sobre las rocas algunas que hay frente a un mar. Hazlo y dime qué tal.

10 comentarios:

Bastian dijo...

Es uno de los derechos del lector: el derecho a que no te guste un libro, por más clásico que sea

Mundi dijo...

Hey bastián gracias por tu comentario, sí, habrá que colgar la lista de Pennac

java dijo...

Me ha gustado tu reflexión sobre los clásicos. El viejo y el mar a mí tampoco me mató...pero un clásico siempre enseña.

Un comentario: ¿Escribes para tí y que los demás hagan lo que puedan, o escribes para el resto? Si es lo segundo, por favor, haz reflexiones un poco más breves.

Mundi dijo...

Gracias por el comentario Java. A tu pregunta la respuesta es simple: escribo para mí.

IsA dijo...

Mundy, me paso lo mismo que a ti al leer el viejo y el mar. Lo lei en mi primer año de carrera en el interminable camino del tren que cada dia me llevaba a Castellon, y me torraba profundamente pero por eso queria acabarlo, asi como el viejo persigue su proposito de acabar con la vida del pez. No acortes tus comentarios, si a java no le gusta que no los lea, yo los necesito.

Mundi dijo...

Muy bien Isa (ahora es importante que no digas a nadie que nos conocemos, porque sino pensarán que te gustan mis textos por afinidad personal)
Un bes

Hilario dijo...

Me parece muy coherente todo lo que dices. A mi me recomendaron ese libro infinidad de veces, pero me parecía un coñazo, así que decidí esperar. Al final un día, cuando llegó su momento (todo libro lo tiene), y me gustó mucho.

Adela dijo...

Ok. A mí sí me gustó, incluso le hice un post en mi blog, incluyendo un fabuloso video que hizo A.Petrov con imágenes pintadas. Pero respeto el criterio de cada cual, por eso me gusta este blog, huele a comunicación sincera y respeto y sabiduría.
Te felicito
ADE

Mundi dijo...

Hilario y adela no os había agradecido vuestros comentarios por ignoracia, ahora que los he visto mos los agradezco. Especialemnte el elogio de sinceridad.

Eva dijo...

Yo no tuve la suerte de leerlo cerca del mar, vivo en una ciudad interior. Pero si he tenido la suerte de leerlo y para mi eso es suficiente. La lucha del hombre: que buen libro y como me gustó. Rápido de leer e insustituible.