viernes, julio 11, 2008

La ladrona de libros (Markus Zusak)

De vuelta, el verano siempre trae olores de recuerdos. Nótese que he puesto olores y no aromas por un motivo más realista que estético. El aroma es siempre agradable, el olor (igual que los recuerdos de verano) puede o no ser agradable.

En fin estas tres líneas son necesarias para mi asiduo público que ha visto como el último año se llevaba día a día mis buenos propósitos literarios. Un año sin hacer una entrada en mi blog. Verdaderamente voy camino del record, pero no nos enredemos y pasemos a comentar el libro de hoy ( tal vez el libro del año)

La ladrona de libros me ha encantado, no suelo leer autores vivos, no es algo que haga de forma consciente , es sencillamente que los clásicos suelen estar muertos y como tarde o temprano yo también moriré prefiero invertir el tiempo que tengo leyendo buena literatura. El caso es que este libro lo ha escrito un chaval de treinta y pico años y aun así me ha gustado (perdón, estoy cediendo ante la presión relativista), no solo me ha gustado sino que es bueno.
Es bueno porque es original en dos sentidos en el tratamiento de una época y en la forma de escribir un libro de casi 500 páginas.

Tratar un época: Adentrarse en la Alemania nazi es siempre un peligro, adentrase con una niña huérfana que va camino de conocer a sus padres adoptivos es casi un suicidio literario. Porqué entonces este libro no se ha suicidado. Porque los protagonistas son sencillamente encantadores. La madrastra gorda es perfecta. Insulta a su hija, la trata con dureza porque la quiere con locura. La niña no solo juega a fútbol, dice tacos y se niega a darle un beso a su mejor amigo sino que además, y sobre todo, descubre página a página el mundo del libro. Y el lector se ve reflejado en ese descubrimiento. Con cada libro que la ladrona descubre el lector ve sus propios libros, sus propias horas de soledad nocturna pasando deprisa las páginas para ver por fin la boda de Natacha.

Y el padre, ¿cómo no encariñarse con un hombre que toca el acordeón, lía cigarrillos y se despierta cada noche a las tres para leer el manual del sepulturero?

La forma de escribir:

Somos hijos de nuestro tiempo, y no podemos ignorar que nos afecta. Yo a veces lo lamento pero me superan las descripciones. No quiero saber como era la cómoda del cuarto de invitados de la señorita Strawfor, no quiero. Me aburre. Por eso que de pronto unas letras en negro silben a mi lado la misteriosa voz de la muerte me mola. Me parece fresco, me parece snak, to crema que diría alguno. Rápido, rápido, de una escena a otra y de pronto ante el cuadro maravilloso que la historia ha tejido un parón y verlo de nuevo y avanzar, y retroceder no en la descripción de la hoja de árbol cayendo sino en la descripción de las lágrimas de una chica de 15 años. Tate, no me gustan las hojas ni las cómodas en los libros, me gusta la humanidad y me gusta no con afán morboso sino con mi propia humanidad sentir la pena y la alegría de los personajes que me acompañan en mis horas de lectura. Este libro no describe por ejemplo el acordeón del padre pero cuantas y cuantas líneas dedicadas al encanto que produce en los demás la voz del viejo acordeón.

12 comentarios:

Javier García dijo...

jo,pues si tardas tanto pero los textos que publicas son así, tarde usted, tarde. notas a tu texto:
a) los olores. el otro día pasamos por un pueblo de regular muerte y un amigo dijo (un amigo que tiene las espaldas más anchas que he visto nunca): vaya, esto olía mal cuando yo era pequeño. ahora, huele a nostalgia. (doy fe de que aquello seguía oliendo mal, pero fíjate tú la nostalgia lo que hace).
b) sobre el chico de treinta y pico. sugiero que se invente ya un nombre para aquellos que tienen treinta y pico. un chico tiene dieciseis años, dieciocho, veinte quizá. pero no treinta y pico.
abrazos.

Mundi dijo...

A ver si lo hago bien.
Muchísimas gracias por le comentario. Me preocupa bastante lo del chico de treinta y pico. Creía que esas magnitudes eran de dominio universal. de 0 a 20 chaval, de 20 a 40 chico a 60 un hombre y de 60 hasta la sepultura un anciano, viejo etcétera.
No se, creo.
Pero gracias
¿Qué tal?

Javier García dijo...

de veinte a cuarenta se le llama chico... nene, tú tienes que preguntarle a la gente del barrio. lo que parece que es universal es que un tipo de veinte a cincuenta es un chico. a los sesenta nadie dice hombre, quizá señor si no es conocido... vamos, que un lío.

Mundi dijo...

Si te parece lo añadiremos al registro de situaciones a cambiar junto a las llegadas masivas de las 8 de la mañana.

Fón dijo...

Mmm... lo leería. Quiero leerlo, lo leeré... quizá.

Isa dijo...

No se si me gustaria el libro, pero me encanta el comentario, sobre todo lo de las descripciones,
lo comparto plenamente.

Espe dijo...

Me encanto ese libro!! y tb el Blog bs

Javi dijo...

me lo leere tranki

Miguel Ángel dijo...

Hola, Mundi. Esta es la primera vez -y espero que no última- que entro a tu blog. Me ha gustado mucho, de verdad. Y sobre este libro... Estoy de acuerdo contigo en lo de las descripciones. Es cierto que hay escritores que tienen el don de pintar con las palabras; te enseñan a ver la realidad tal y como ellos la ven. Y, además, si no sólo tienen ese don sino que también piensan un poco en el lector impaciente, que se desespera ante un párrafo interminable como ante un semáforo en rojo... Entonces pasan de ser unos simples pintores y llegan a la categoría de genios. Pero, habitualmente, las descripciones excesivas, lejos de embellecer el relato, lo salpican de baches que algunos intentan esquivar a saltos. Como tú mismo has dicho, Zusak consigue que te introduzcas en la historia y que acabes conociendo a cada personaje perfectamente sin necesidad de aburrirnos con birguerías caducadas.
Un saludo

Mundi dijo...

Grande Jordan, muchas gracias por tu comentario, después de este comentario, sobre todo tras lo de los baches y tu sutil radiografía de mi espiritu impaciente reflejado en la metafora del semaforo, me voy a dejar perilla en tu honor.

Eva dijo...

Yo lo he leído hace escasamente una semana y cómo me gustó, además lo he regalado a una compañera con motivo del día del libro. ¡Qué diferente se ve la historia según el lado en el que se está! Lo mejor la humanida y ternura de los niños.

Mundi dijo...

Eva gracias por tu comentario, lo de regalar un libro está bien. Acerca de las versiones de la historia habría mucho que decir.